Historia de la Lucha Para el Ingenio Puruarán

Reestructuración de la Economía Mexicana

La década de los 1980, conocido como "la década perdida" trajo cambios profundos a los países latinoamericanos. Una severa crisis de la deuda abrumó la región, y México no fue una excepción. Mientras México amenazaba no cumplir pagar su deuda internacional, la FMI entró para mandar la reestructuración de la economía mexicana. Estas medidas requería la privatización de los paraestatales, incluyendo los ingenios mexicanos, y la apertura del mercado, para que el TLC fue un elemento clave. Para cumplir con los requisitos del primero, 50 de los 66 ingenios azucareros fueron vendidos a inversionistas, así cambiando la relación, como había constituida históricamente, entre los cañeros y el estado. Al poner en marcha el TLC en 1994, se creyó en los primeros años de los 1990 un contexto para la importación, del mercando mundial, un exceso de azúcar a precios más baratos, y subsecuentemente, la sustitución del azúcar de la caña por el jarabe de maíz de la alta fructosa importado de los Estados Unidos. Los ingenios en México no se han ido bien con estas medidas. 

La privatización de los ingenio azucareros no siempre resultó en la inversión para modernizar la maquinaria anticuada de estas fábricas. Evidencia para la continuación de la crisis económica se ve en las deudas pendientes de los dueños, los cuales el gobierno está reestructurando y por la retracción del crédito extendido tradicionalmente al los cañeros para sus gastos de producción. Además, los ingenios tienen que bajar los precios del azúcar para competir con el bajo precio de la fructosa, la cual se usa principalmente en la gran industria refresquera de México.

El Ingenio Puruarán

La bancarrota y la competencia en el mercado han forzado a cerrar seis ingenios desde el año 1988. Entre ellos fue el Ingenio Puruarán, Michoacán, cuyo dueño corporativo lo cerró el 25 de Mayo, 1992. La fábrica de Puruarán apoyaba directamente a 2,260 cañeros, 800 cortadores, 244 fleteros y carreteros, y a 530 obreros, y indirectamente beneficiaba a 36,050 habitantes de la región. La economía de Puruarán había dependido en la producción de la caña y del azúcar desde que se estableció su hacienda en el año 1772. 

Joaquin Oseguera compró la hacienda en los últimos años de la revolución y fue dueño hasta 1924, cuando lo vendió a José Gómez Ochoa. Muchos campesinos recuerden el cuento de Timoteo Pérez, un campesino quien había sembrado frijol--con el permiso de Gómez--en la tierra de la hacienda. Se recuerden los campesinos que Gómez era cruel hacía los campesinos en aquél tiempo. Gómez mandó que se arrancara el frijol, y luego fue matado mientras estaba regresando a Puruarán, montado a caballo. Muchos campesinos atribuyen su muerte a Pérez. Así la hacienda pasaba a una serie de dueños desde 1938 y adelante. Los últimos dueños fueron Tomás D. Boyd y su socio Alfonso Austin. Después de la muerte de Boyd, el ingenio sufrió la bancarrota bajo el manejo de Antonio Reynoso Obregón y sus socios, Federico Ibarra Gómez y Rafael Ambrosi Zetina. Por la intervención del ex-presidente Lázaro Cárdenas de Río, el Banco Nacional de Crédito Ejidal refinanció el ingenio y se dió el "Ingenio Ejidal Puruarán" a la comunidad en 1966. 

Subsiguiente, el ingenio fue nacionalizado en 1971, y luego se privatizó en 1991. El nuevo dueño, Alberto Santos de Hoyos, se lo compró un paquete de cuatro ingenios, incluyendo el de Puruarán y el cercano Ingenio Pedernales, pero se decidió cerrar el primero porque los obreros no estuvieron dispuestos a efectuar despedidas parciales. La liquidación de los ex-obreros pronto se acabó. Los cañeros tuvieron que entregar su caña al ingenio de Pedernales, donde la mayoría salieron con deudas. La comunidad sufrió una serie de consecuencias: desempleo, emigración excesiva, pobreza, hambre, desnutrición, pérdida de beneficios sociales como seguro médico y jubilación, abandono de la escuela, desintegración familiar, robos, narcotráfico, y la violencia.

El Movimiento Social

La semana del 23 de noviembre, 1992, 700 cañeros, obreros, y otros que les apoyaban marcharon los 11 km. a Pedernales para protestar el cierre del ingenio de Puruarán. Se bloquearon la entrada y se tomó el Ingenio Pedernales, con demandas para la reapertura de la fábrica de Puruarán. 

El 7 de diciembre, 1992, cañeros, obreros y otros de la comunidad se organizaron y tomó en manera ilegal la fábrica abandonada de Puruarán. Dirigidos por Gregorio Alvarez Vargas, líder de la unión local de productores de caña de azúcar, se entraron al ingenio y se quitaron los seis guardias puestos allí por el dueño. El Comité Prodefensa para la Conservación del Ingenio Puruarán se formó después de la toma, y los obreros por voluntad hicieron reparaciones a la fábrica. Unos pistoleros amenazaban a tres obreros: Pedro Alvarez Pérez, Leopoldo Torres Botello, & Alfonso Soto Uribe. Los cañeros y obreros se llevó a cabo una "minizafra," desde el 4 de marzo hasta el 12 de mayo, de 1993. Sin ayuda de ingenieros, químicos, y otros técnicos, se procesaron 37,000 toneladas de caña (casi una cuarta parte de la caña en la zona) y produjeron 3,100 toneladas de azúcar, con un valor de N$4,250,000 pesos. Con la venta del azúcar, cubrieron sueldos, anticipos, liquidaciones, y crédito para fertilizantes e insecticidas. Al fin de la zafra, tenían azúcar en la bodega con un valor de N$700,000 pesos. El dueño se les negó el derecho a vender el azúcar restante, lo cual se quedó en la bodega hasta 1998. 

Miembros de la comunidad se formaron un plantón en frente del ingenio que iba a durar por todo la lucha. Los cañeros empezaron una serie de manifestaciones públicas el 11 de mayo, 1993, cuando marcharon a las oficinas del IMSS en Morelia (capital del estado) para protestar que se les habían quitado sus beneficios médicos, para los cuales ya se habían pagado sus cuotas. Se les quitaron los beneficios a todos que no entregaban su caña a Pedernales. 

El domingo, 4 de julio, 1993, en la madrugada, unos 200 judiciales (los reportajes se varían en el número) invadieron al pueblo. Siete miembros del movimiento social fueron tomados presos y se les encarcelaron; la policía no mostró ningún orden de detención. Un migrante a Veracruz, Leopoldo Torres Botello, se regresó a Puruarán para luchar para la reapertura del ingenio. Sufriendo diabetes y una enfermedad del corazón, murió después de su encarcelación. Otro de los encarcelados explico: "No robamos, no matamos, no se le quitamos la propiedad de nadie. El delito fue trabajar. Ese fue el delito. El delito fue trabajar, por eso nos tomaron presos." 

La policía preventiva resguardaba el ingenio mientras el dueño empezó a desmantelar las partes claves para su uso en el Ingenio de Pedernales. Las campanas de la iglesia repicaron, llamando a la gente a juntarse para impedir que la policía se sacara más equipo del ingenio. La plaza se llenó con gente quien mandó el abandono de la policía del ingenio, quienes, por fin, tenían que salir. Desde 1993 hasta 1995, no obstante, la policía preventiva regresó al ingenio para resguardarlo y se desmantelaron y destruyeron maquinaria para impedir otra operación de la fábrica. 

Durante este período, Gregorio Alvarez fue líder de la lucha para solicitar la intervención de los oficiales estatales y federales por parte de la comunidad. Empezando en enero de 1993, una comisión de Puruarán se juntaba numerosas veces con la Secretaría de Agricultura, oficiales de la industria azucarera, Santos y sus representantes, y el gobernador del estado. Ellos ofrecieron demandas alternativas: que el dueño se reabriera el ingenio, que se rentara o que se vendiera el ingenio a la comunidad, o que el ingenio fuera expropiado y que lo entregara a la comunidad. Explicaron que en 1966, según un placa de bronce en el ingenio, que el gobierno entregó el Ingenio Ejidal Puruarán a la comunidad, por su propio beneficio, así el gobierno no tenía ningún derecho legal a venderlo--el ingenio pertenecía a la comunidad. 

Una seria de protestas y manifestaciones en Morelia y en el México D.F. no tenía resultados positivos. El 8 de julio, miembros del movimiento tomaron el Palacio Legislativo en Morelia y manifestaron en frente del Palacio de Gobierno. Mientras 250 policías patrullaban el pueblo de Puruarán, una comisión de cañeros negociaron siete horas con la Secretaría de Agricultura, con quien habían firmado un acuerdo de cinto puntos. Pero el gobierno estatal no se cumplió con el acuerdo. Varias marchas y manifestaciones seguían durante el mes de julio hasta que las negociaciones se trasladaron al nivel nacional a principios de agosto. En ese período, Gregorio Alvarez se comunicó con la Sociedad Cooperativa Trabajadores Pascual, una cooperativa que produce bebidas de frutas naturales. Ellos expresaron su interés en ayudar con financiamiento al Ingenio Puruarán y los habitantes locales proyectaron formar una cooperativa para trabajar la fábrica. 

Después de una marcha en el México D.F., la comisión Puruarense se juntó con Santos, la Secretaría de Agricultura, y los representantes de Pascual. La comisión de Puruarán protestó que la Cláusula 8 del contrato de compra-venta obliga a los compradores de ingenios azucareros a mantener sus fábricas como fuentes de empleo, a mejorar su capacidad productiva, y a "fomentar la modernización, la rehabilitación, la diversificación, la integración, y el desarrollo agrícola." Durante el curso de tres juntas con Santos de Hoyos en agosto de 1993, Santos ofreció vender los dos ingenios a la comunidad por el precio excesivo de N$100,000,000 pesos, mientras que él había adquirido el Ingenio Puruarán por N$4,620,000 y el de Pedernales por N$10,400,000, o N$15,020,000 en total. Los dos ingenios tenían un valor de N$60,000,000. El grupo de Puruarán, con apoyo de la Secretaría de Gobierno del estado de Michoacán y FINASA, ofreció comprar los dos ingenios por N$19,000,000 y las negociaciones seguían hasta octubre, cuando Santos y sus representantes ya no se presentaban a las juntas. Por fin, él rehusó a vender los ingenios. 

El 17 de noviembre, con la zafra en riesgo, los mitines empezaron otra vez en Morelia. La noche del 29 de noviembre, dos miembros del mitin, Luciano Villegas López y Nicanor Echeverría Sáenz fueron amenazados con balazos mientras regresaban a Puruarán. Los asaltantes les forzaron salir de la carretera y les dejaron abandonados sin su camioneta, lo cual nunca se encontró. Desde junio a septiembre de 1994, el movimiento se involucró con una campaña de cartas, solicitando apoyo de los oficiales estatales y nacionales. Asesinos pagados hicieron un intento a matar a Gregorio Alvarez el 23 de octubre, de 1994. Cuatro cientos cañeros entraron el zócalo en México el 29 de noviembre para solicitar la intervención del Presidente Zedillo. Gregorio Alvarez, al último, salió de Puruarán, llevando consigno los fondos restantes de la minizafra y la contribuciones de los cañeros para financiar la producción. 

El 13 de mayo del año 1995, el Comité para la Lucha para la Reapertura del Ingenio Puruarán se formó, bajo el liderazgo de Jesús DíazBarriga, el cura de la comunidad. Este grupo se comprometió en una campaña de tres años para la expropiación del ingenio, solicitando al gobernador del estado, a los oficiales del estado de Michoacán, a los oficiales a nivel nacional, y al Presidente Zedillo. En 1996, el gobierno estatal trabajaba con el Comité para establecer pequeñas fábricas como fuentes alternativas de empleo, como una fábrica para hacer costales para fertilizantes, una gasolinera, una planta para producir alimentos para ganado. Ninguna de estas se llevó a cabo. Muchos empezaron a criticar al Comité por ser "comprado" por el gobierno y por falta de interés en la reapertura del ingenio. Una lucha para control del movimiento se dividió la comunidad, formando grupos en conflicto. Los en el comité del cura se inclinaban a afiliarse con el PRI, mientras los que tenían un interés solo en la reapertura se inclinaban hacía el partido de la oposición, el PRD. Miembros de ambos grupos entraron como candidatos para puestos locales en sus partidos respectivos, así dividiendo la comunidad aún más por líneas partidarias. Gregorio Alvarez (13 de septiembre, 1996), igual de su enemigo principal, comisariado Reyes Morales, fueron víctimas de los balazos de asesinos. Dentro de un período de tres años, 15 personas fueron matados en conflictos relacionados al ingenio. 

El 30 de junio, del año 1996, al señal de las campanas, los cañeros y obreros otra vez tomaron las instalaciones del ingenio de Puruarán y hicieron salir a la policía que todavía vigilaba el ingenio. Santos de Hoyos amenazaba cerrar el Ingenio Pedernales. No obstante, el gobierno estatal dejó al los obreros resguardar el ingenio contra más saqueo, lo cual hicieron hasta 1998. Las juntas, las cartas, y las negociaciones continuaban, todavía sin éxito. Una asamblea muy tensa que se realizó el 2 de junio, 1997, asistido por TV Azteca (cuyo programa nunca se apareció en la televisión) y muchos jornalistas, fue prólogo de los sucesos siguientes. El Comité, junto con Juan Benito Coquet, representante de CIDEM, presentó el Plan de Desarrollo Regional, un plan para proyectos alternativos de empleo. No todos estuvieron de acuerdo. El grupo más afiliado con el PRD se integró en 1998 bajo el liderazgo de Jesús Silva García, un ex-contador del ingenio. Agotado de la incapacidad del grupo de PRI a alcanzar los objetivos, el grupo de Silva se quitó el resguardo del Comité del ingenio el 20 de abril de 1998 y inició una segunda molienda, hecho por habitantes de la comunidad. Mientras las divisiones en la comunidad no se han desaparecido, el deseo común para la reapertura se expresa por casi todos los residentes de Puruarán. Un ex-obrero comentó: 

"Pues, hubieron ciertas cosas del comité del padre que no nos gustaba, pero estamos en el mismo barco. Así, si ellos lo abran, está bien. Y si Jesús lo hace, bueno, o otro grupo, bueno. Aquí, si la virgen lo abra, si el Señor San José [el santo patronal] lo abra [lo que importa] es que se abra." 

La zafra fue financiado con utilidades de la venta del azúcar de la minizafra de 1993. El ingenio había sido cerrado por cinco años, así la producción fue insignificante. Cañeros fieles entregaron 5,000 toneladas de caña y los obreros produjeron 20 toneladas de azúcar. Desde entonces, el dueño y los autoridades del estado no han intervenido y se han dejado a ellos seguir con la molienda. No obstante, los cañeros quienes entregaron su caña a Puruarán fueron negados más crédito en el Ingenio Pedernales y los obreros que ayudaron con las reparaciones fueron negados empleo en un proyecto para la construcción de canales en la zona. Los que continúan entregando caña a Pedernales sufren deudas enormes dado a los cobros extraordinarios, presión para continuar entregando a Pedernales, y intimidación por parte de los oficiales del ingenio.

Después de la zafra, el 5 de Mayo de 1998, los cañeros y obreros se formaron una cooperativa, Sociedad Cooperativa Trabajadores del Ingenio Puruarán S.C. de R.L. para trabajar el ingenio. Pascual financia el ingenio por medio da avances, los cuales se reembolsan con la venta de azúcar a la cooperativa Pascual. Con la experiencia de su propia lucha y la represión en los 1950, la cooperativa Pascual está interesada en apoyar a los obreros de Puruarán y en tener una fuente garantizada para el azúcar que se usa en sus productos. Dado la calidad de sus productos, no se utiliza el jarabe de maíz de la alta fructosa, así el ingenio de Puruarán tiene un mercado asegurado para su producción. Las zafras de 1999 y 2000 devolvieron oportunidades de empleo a la comunidad. Los sueldos y pagos para la caña todavía están bajos, pero el orgullo en haber alcanzado su meta de reabrir el ingenio y su satisfacción con la restauración de su fuente de trabajo habían creado una nueva esperanza entre los ciudadanos de Puruarán. Los obreros están haciendo reparaciones para su cuarta zafra (1998-2001); cada año el número de cañeros y la cantidad de azúcar producido se incrementa. También, los daños a la fábrica durante los años de negligencia llaman por la atención y la cooperativa busca inversionistas para mejorar las facilidades de la fábrica. La sobrevivencia de la comunidad se depende en la capacidad del Ingenio Puruarán asegurar el bienestar de sus ciudadanos. Sus sacrificios han sido grandes, pero el deseo a salir adelante prevalece.

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